Joaquín, Felipe, Juan Cruz, Benjamín, José Ignacio y Tomás.
Los quiero mucho, el tío Nacho
Apuntes de un argentino en Sevilla
Hoy los argentinos que vivimos en España estamos muy contentos con el título logrado por la selección española. Aunque alguno por ahí no entienda como un argentino pueda hinchar, en un día como hoy, por esta selección. Por eso les explico brevemente el motivo de mi alegría y mi apoyo.
Dentro de unos pocos días comienza el verano en esta parte del planeta. Los últimos días de primavera se están yendo. El calorcito sevillano es un hueso duro de roer pero de momento no aprieta tanto. Todos estos detalles estivales trajeron a mi memoria aquella vez que fui "Otoño". Ni bien comencé el colegio, a los 6 años, me dieron la dura tarea de interpretar ni más ni menos que al ridículo y amarronado otoño. Ni Robert de Niro, ni Javier Bardem se atrevieron a tanto, pero yo sí. Fui Otoño. Y con el paso de los años, ya 30 para ser más concreto, algo de aquella interpretación quedó mechada en mí. Cuando el frágil cabello que cubre mi azotea cae al suelo como fruta madura, como hoja seca, me vuelvo a transformar en aquel maravilloso personaje llamado Otoño. Un personaje sin mucho texto que memorizar ya que el otoño es mudo por naturaleza. Aquí les dejo una imagen de aquella entrañable interpretación que jamás será olvidada en el Instituto Inmaculada de Castelar. En plena dictadura militar argentina, un niño se atrevió a interpretar al... Otoño. Desde aquí, quiero compartir este recuerdo con mi madre, que fue la encargada del vestuario y el maquillaje, a mis compañeros que interpretaron al Verano, Primavera e Invierno (que no tengo ni puta idea quienes pueden llegar a ser) y un saludo a la maestra por haberme otorgado ese entrañable papel. Hija de puta. Salud y saludos para todos. El Otoño.
Hoy también es el cumpleaños de mi cuarto sobrino, Benjamín Pereira. Un personaje extraordinario que me hace reir mucho con su gracia constante. En este video es el que no para de decir: "callate pelotudo", más o menos al estilo del Rey Juan Carlos con su célebre: "Por qué no te callas?" a Chávez. Pero lo de Benja es más gracioso. Besotes Benja de tu tío Nacho, Ana, Belcha y Torrente.
El truco. «Dejé las 'she' para no perder tiempo»Nacho Maciel tiene 36 años, lleva cinco en Sevilla y es camarero (en Argentina, publicista). Nació en Morón, a 30 kilómetros de Buenos Aires. También allí hay una base aérea y una plaza con un gallo. Vino porque se enamoró por internet de Ana, una paisana suya que vivía aquí. Llegó justo el día en que empezaba la Feria y lo primero que conoció de Sevilla fue una caseta de bote en bote. A partir de ahí, su adaptación a toda clase de fiestas locales ha sido asombrosa. El suegro lo colocó en su bar de Triana. “Cuando había mucho jaleo cambiaba mi acento argentino para no perder tiempo. Yo me acercaba a una mesa y si al cliente le decía ensaladisha, salía inevitablemente el comentario: «Huy, eres argentino, boludo...» y cosas por el estilo”.El amor no entiende de papeles, por lo que durante dos años estuvo esquivando toda clase de encuentros con la autoridad, hasta que al fin arregló su situación. Se nota que es un hombre resolutivo. Por ejemplo, tiene el rostro mínimo indispensable para arrancarse, por algún que otro local de copas, como cantautor argentino si alguien lo presenta como tal. Lo que más lo sorprendió fue encontrarse en El Cerro del Águila una peña bético-sevillista, La Única. Si hay algo inconcebible para un argentino es que no exista cierto grado de cordial enemistad a muerte entre aficiones. Pero se le pegó y ahora se define como sevillanista. Hincha, claro. Acostumbrado a tener espacio vital, la vida de pareja en un piso de la calle Castilla y con dos perros se le antojaba asfixiante. “Todo dependía de esperar, tener paciencia y proyectar las cosas. Algo que aquí es fácil hacerlo cuando vienes de un lugar en donde esas simples cosas son imposibles.” La mejoría le llegó con el tiempo y con la concesión del carné de conducir. “Un argentino es, aunque suene medio patético, feliz con sus asados (barbacoa). Cuestión que compramos un auto barato pero servicial y nos mudamos a Gelves. A partir de ahí nuestra felicidad en Sevilla se multiplicó por mil. Cerca de la ciudad, un pueblo con vida de pueblo. Qué placer. A Buenos Aires he viajado dos veces desde que vivo aquí y cada vez que vuelvo a mi país, que es sólo por ver a mis padres, hermanos y sobrinos, extraño más la vuelta a Sevilla. Siempre bromeo con mi mujer y le digo: «El día que esté por palmarla llévenme a Morón de la Frontera, así en mi lápida se podrá leer: Nació en Morón, provincia de Buenos Aires, y murió en Morón, provincia de Sevilla». Puede que sea el primero en lograrlo.”